
Esta obra representa mi primera incursión en la combinación de fotografía híbrida y collage mixto. He utilizado un autorretrato como base, fusionándolo digitalmente con el Sol para crear un torso iluminado por esta fuente de energía vital. Este elemento fue trasladado a soporte físico, al cual añadí las manos con técnica de transferencia. Las cuatro manos, que actúan como pinzas, evocan la carta del tarot de la Luna, vinculada al signo zodiacal de Cáncer.

La falda, compuesta por numerosos ojos que simulan plumas de pavo real, fue un proceso laborioso y detallado. Este elemento, que conecta con el simbolismo de la vigilancia, el conocimiento y la introspección, tiene resonancias con mi obra anterior “Soberbia I”, inspirada en el universo de El Bosco. Para acentuar el efecto visual, incorporé detalles acrílicos y plateados en la falda, para enriquecer su textura.

Como en muchas de mis obras, “SOL Y LUNA” aborda temas introspectivos y filosóficos. Exploro cómo los patrones inconscientes gobiernan nuestra vida cotidiana, cuestionando si realmente somos libres en nuestras elecciones. Este diálogo entre lo consciente y lo inconsciente es esencial en mi proceso creativo, y la obra refleja mi propio viaje de autodescubrimiento, entendiendo cómo puedo mis propias luces y sombras.
El resultado es una pieza que, al igual que las cartas del tarot, funciona como un espejo simbólico para quien la observa. Invita a descifrar no solo la interacción entre el Sol y la Luna, sino también las fuerzas internas que cada uno de nosotros lleva dentro.
“SOL Y LUNA” es, en esencia, una obra introspectiva que personifica el eterno diálogo entre luz y oscuridad, razón e intuición, conciencia e inconsciente. Es un llamado a observar nuestro interior con atención, reconociendo las complejidades que nos habitan y aceptando nuestra dualidad como seres humanos.